Iniciamos
nuestro aprendizaje en las cocheras de nuestros padres y en un viejo
granero. Fuimos recalando en viejas casas que apenas se mantenían
en pie. Llegó la aventura de comprar. Aunamos voluntades
y nos rascamos los bolsillos. Nuestro proyecto manantero tenía
forma, entidad y casa cuartel. Nos unía aun más las
reformas de las que éramos la mano de obra, los cambios de
mobiliario cuando se desechaba algo de nuestras casas y los cuidados
de un cuartel que nos proporcionó momentos y vivencias inolvidables
pero que empezó a quedársenos pequeño. Tras
muchas deliberaciones, búsqueda y el necesario préstamo
hipotecario, nos trasladamos a nuestra actual casa, sita en la calle
Cantaor Pedro Lavado, antes la conocida Arcos, en lo que fue el
mítico club Saigón.
Antes
incluso de la compra de la casa, el avatar manantero nos brindó
la posibilidad de tener nuestras figuras bíblicas. No la
desaprovechamos. En el año 1991 pasaron a formar parte de
nuestra historia – o nosotros de la de Ellas-. Los Mitigadores
de Cristo: Simón Cirineo, Verónica y María
Magdalena. Figuras que llevaban recorriendo nuestras calles desde
el año 1966 y que desde ese momento sería nuestra
responsabilidad que siguiera siendo así.
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